Por Johan EinsteinAvram Grant no es el primer tipo con suerte al que cazan en un burdel. En Israel e Inglaterra todos le zurran por escaparse a un burdel con el chófer del Chelsea esperándole en la puerta, cuando lo mejor de todo es que el tipo se plantó allí, para recibir su masaje con final feliz, embutido en el chándal del equipo. Eso es un hombre de club. Leer más
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