lunes 1 de febrero de 2010

El Chacal, de villano a héroe olímpico

Por Sole Leyva
Paradigma del terrorista perfecto -audaz, seductor, leal, asesino sin piedad-, se le atribuyó erróneamente durante años su colaboración en los atentados de los Juegos de Múnich del 72. Pero nada más lejos de la realidad. No sólo no tuvo nada que ver sino que fue uno de los artífices de que no hubiera atentados en los Juegos de Invierno de Belgrado doce años después. Parece mentira, pero Pierre De Coubertain hubiera estado orgullo de él. Leer más.

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